Te invito a aceptarme
Princesa niña mía, hoy quiero abrir una puerta y escuchar tus pasos venir, deseo sentir tu presencia entrando en mis días, tan suave como brisa fría en tarde de verano, refrescando y calmando estas ganas de ti, y escápate conmigo a un lugar de fantasías y misterios, donde te puedo acariciar las manos y puedo hablarte con besos suaves hasta llegar a tu cuello, subir lentamente hasta tu pabellón auricular y con voz callada desprender de mis labios una petición; quieres ser mi enamorada? Si me aceptas, déjame entender tus gestos, tus palabras y dame tiempo para hablar el idioma que tu corazón habla, déjame abrasarte con mis alas, porque de saber que estoy tu lado viviría el resto de mis días sintiendo que estoy en el cielo, donde me regalas una parte de tu tiempo, para atraparte en mi espacio y entregarte sin medida la más bella melodía para juntar tu alma con la mía en medio de la nada, convirtiéndote en mi día y mi noche, en mi jin-jan, en el lugar donde guardo mis oraciones. Acepta u...